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19J: Si luchas puedes perder, sino luchas estás perdido

Hoy, casi un mes después de mi último post, me siento delante de mi ordenador con los dedos hiperactivos para intentar traducir con palabras todo lo que mis ojos han visto durante 4 horas esta tarde.

Niños con tambores, gritando “No nos representan”; jóvenes pidiendo perdón si te daban un codazo o pisotón desinteresado e inocente; adultos sintiéndose jóvenes y compartiendo charlas mientras sujetaban a sus hijos en brazos, los montaban sobre sus hombros y le susurraban al oído “Mira hijo, tú cambiarás el mundo”; y abuel@s con lágrimas en los ojos al ver que toda una generación dormida y aletargada durante años, salía por fin a la calle en masa.

Hoy he visto mucho menos de lo que jamás haya podido sentir, como persona, como mujer, como joven, como periodista y como humana.

He visto como aquello que solía pensar años atrás de que el mayor poder lo tenían las personas, se ha convertido en una realidad.

Levantar la cabeza y ver como pasa el helicóptero de la policía y a su vez 4 palomas y gaviotas; escuchar y sentir a 270.000 personas gritando sordamente; andar despacio para llegar lejos; cruzarte con Mossos d´Esquadra y darle la espalda; verlos taparse la cara por verguenza; gritar, gritar tan alto que todo el mundo escuche; y es que ésto es historia… porque, “aunque no salgamos en los periódicos”, ni en las televisiones, ni en las radios, “saldremos en los libros de historia”

Me sentí, hasta hace bien poquito, una desgraciada por haber nacido en 1985 y vivir este mal momento, pero hoy 19 de junio, me voy a la cama feliz de haber nacido un año después de 1984, porque lo que  hemos vivido hoy cientos de miles de personas es algo único, es una sensación abierta de libertad, es la esencia humana de tener derecho a exigir lo que nos pertenece, una vida digna, simplemente eso.

Y con lágrimas en los ojos me siento muy orgullosa de todo ésto que está pasando, de tener la oportunidad de haberlo vivido y poder contarlo. Por fin nos hemos dado cuenta de lo imporante que es no quedarse de brazos cruzados – los que hacen eso son la verdadera generación perdida- y salir a la calle y luchar, porque ya se sabe…si luchas puedes perder, pero sino luchas, amigo, ya has perdido…

Salí a la calle con mi móvil, desde el que escribo ésto y por el que he podido tomar algunas fotos que sólo son un mísera parte de lo real que ha sido esta manifestación en Barcelona.

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Noche de “noixelfer”: reflexión al revés

Málaga, 02:13 de la noche del 22 de mayo.

Tengo que reflexionar esta noche, porque así está establecido…pues bien, seré obediente, como pocas veces y reflexionaré, pero en voz alta y a golpe de tecla de ordenador viejo.

Hace poco más de un mes todo empezó a cambiar. Vivía en Barcelona, estaba en un agencia aprendiendo y haciendo prácticas, tenía novio de bastantes años, un piso en buena zona y muchas ganas de comerme el mundo. Pero un día, de golpe y porrazo, las prácticas se acabaron y me quedé sin nada que hacer. Al día siguiente de ocurrir eso, el amor me dejó de querer y, como un juego de dominó, ficha tras ficha, todo se vino abajo.

Un mes después he vuelto a vivir a casa de mis padres, con 25 años y después de llevar muchos años fuera; estoy sola aunque me rodee mucha gente y vendería mi coche por irme haciendo autostop a Barcelona -de donde me fui- o Madrid -donde nunca he estado- para sentarme en plaza de Catalunya o Sol y, al menos, rodearme de personas que están en una situación similar a la mía: frustrados.

Quiero gritar tan alto como pueda, adelantar el reloj biológico unos años hasta alcanzar algún momento en el que recupere esos sueños y ese brillo en los ojos que me hacía ir a por todas. Quiero trabajar y sentir que los -cerca de- 40.000 euros que mi padre invirtió en mi educación, han servido para algo, aparte de para tener 4 títulos enrollados y guardados en una caja con etiqueta -“aquellos maravillosos años”: una licenciatura en Periodismo, un máster en marketing y publicidad, otro en diseño, estrategias de comunicación y creatividad y, el más importante, un máster – and commander- como experta en realizar prácticas de explotación máxima, sin remuneración alguna y de 7 años de duración. 

Quiero utilizar la materia gris de mi cerebro y poder gritarle al mundo que valgo, que soy útil porque realmente me sienta así. Quiero poder independizarme económicamente y no tener que flagelarme diariamente de vergüenza al tener que pedirle a papá dinero para vivir. Quiero poder permitirme pagar un piso con un único trabajo y sin cobrar en negro. Quiero cotizar, que me lleguen nóminas a casa y hacer la declaración de la renta, aunque tenga que pagar. Quiero volver a creer en el amor, en las mariposas estomacales y en regalos ñoños que llegan al corazón.

Quiero poder permitirme ser madre antes de que se me pasen las ganas, el arroz y la leche. Quiero que la idea de compartir conocimientos y cultura sea un derecho nato del ser humano y no un arma de doble filo que se debata entre dos términos: legal e ilegal. Quiero que desaparezcan las violaciones: las de los derechos y las de las personas.

Quiero que la idea de emigrar lejos y hacer la maleta, por milésima vez en mi corta vida, desaparezca, porque quiero abrir los ojos y ver que lo que hay fuera de España, también lo tenemos dentro.

Quiero que los políticos de todo el mundo, durante unas horas, se pongan en mi pellejo; y en el pellejo de aquellos que están como yo; y en el de aquellos que están peor que yo; y, sobretodo, en el de aquellos que están mucho peor que los que están peor que yo.

Quiero sentirme algún día orgullosa de ser periodista y que la vergüenza que siento cada vez que enchufo la tele se vaya para no volver. Quiero que los medios de comunicación sean lo que se suponen ser y no en lo que se han convertido por el dinero corrupto y politizado que les da de comer.

Y aunque me falten las ganas, me sobran motivos para luchar por lo que es justo, porque a pesar de que, en este mes que os he contado, todo ha dado un vuelco de 180º creo que puede volver a girar otros 180º más y, así, recuperar lo que me pertenece: mi vida.

Mañana iré a votar, aunque me reconzco haberme negado a hacerlo hasta ahora. Y como voto escribiré una sóla palabra: #spanishrevolution, no creemos en ninguno.

Invito a todo buen conocedor de esta revolución a que en su voto escriba #spanishrevolution, igual así logramos mayoría absoluta y le quitamos el pan, de una vez por todas, a tanto chorizo…